Cada uno de nosotros somos especiales y únicos, siendo a la vez seres humanos normales, con deseos, necesidades, proyectos, ilusiones,... Si somos capaces de vivir con lo que vamos teniendo y generando, si podemos disfrutarlo, sin crear necesidades que no tendrían por qué ser tales, podemos ser felices y no quedarnos atrapados en el sufrimiento de no lograr cubrirlas.
La necesidad de ser especial y único para los demás nos daña. Esa necesidad de sentirnos importantes para el otro, a menudo nos atrapa.
Si vives de modo comprometido con tu vida, de forma coherente contigo mismo, centrado en lo que tienes y decides hacer, irás siendo tú mismo y te irás conociendo.

Publicado: 26 de Noviembre de 2013