El estrés no se corresponde con una emoción específica, ni negativa. No depende de la intensidad de los estímulos externos, sino de la forma e intensidad en que la persona los percibe y reacciona.

Desarrollar la capacidad de regular el impacto que la experiencia produce en la persona, ser capaz de relativizar y disminuir la intensidad de la emoción, relativizando la importancia del suceso, permite ir disminuyendo el estrés.

El estrés se manifiesta en muchos aspectos de la vida de la persona, insomnio, desorganización, agresividad, irritabilidad,... Uno de los lugares que se vé más afectado es el cuerpo. Es importante aprender a manejar la respiración, aprender a destensar los músculos de la zona cervical, relajar los hombros, enderezar la columna, ubicar la posición de los omóplatos, abrir las costillas,  centrar la zona abdominal que repercute en la zona lumbar, asentar bien las piernas en el suelo e ir desarrollando la capacidad de acoplar un ritmo vital propio, que permita reducir el estrés y aumentar la tranquilidad.

Si quieres más información rellena este formulario

Por favor, revisa los campos seleccionados
He leído y acepto la política de uso de datos

Gracias por contactar con nosotros

En la mayor brevedad posible nos pondremos en contacto con usted