Se produce cuando el adulto no es capaz de pararse a tratar de pensar y preguntarse.
Se desregula por un malestar interno, por un suceso externo, por una expectativa no cumplida, un deseo..,  

En lugar de preguntarse qué me sucede o qué le sucede al menor ,  Se fijan únicamente en lo que ha sucedido "ha roto algo valioso para el adulto, ha perdido las llaves, etc..", "Estoy irritado, tengo rabia,..." y actúan el impulso.

Interpretan negativamente la situación, la emoción de irritación crece, no piensan, que le ha pasado al menor, cuál era su intención, su pensamiento, su deseo. Actúan impulsivamente, con agresividad.

Normalmente suelen haber sido tratados así en sus propias familias. Es importante que logren pararse y pensar sobre que ha pasado en su propia mente o en la mente del menor, sin atribuirle "malas intenciones" y descalificaciones, como "es malo, es un animal, todo le da igual,..."

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